Leo y el ratito más
Leo no quiere dejar de jugar con sus juguetes, pero poco a poco el sueño lo va venciendo, un ratito más a la vez.
2–5 años
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Leo tenía un pijama azul con estrellitas amarillas, y esa noche no quería dormir todavía. Sus juguetes lo esperaban en la alfombra: un osito café sentado junto a un tren rojo y azul. Su Madre se acerca y le dice: " Leo es hora de dormir "
—Un ratito más, mamá —dijo Leo, sin soltar el tren rojo y azul—. Solo un ratito más jugando. Mamá sonrió despacio y se sentó a su lado en la alfombra suave.
Leo hizo rodar el tren rojo y azul muy despacito por debajo de la cama. El osito café viajaba también junto al tren, con los ojos ya medio cerrados.
—Un ratito más —bostezó Leo, mientras el tren rojo y azul se movía cada vez más lento, lento, lento, como si también él tuviera sueño.
Mamá tomó al osito café entre sus manos y lo arropó con una manta pequeñita verde. —Mira, hasta el osito ya quiere dormir —le dijo con voz muy bajita.
Leo miró su cuarto: la luz amarilla y suave de la lamparita, las estrellitas plateadas del techo que brillaban despacio. Sintió los párpados pesados, pesados, como si tuvieran sueño propio.
—Un ratito... más... —susurró Leo, pero ya casi no le salía la voz. Dejó el tren rojo y azul quietito junto al osito café, los dos bien arropaditos.
Mamá lo levantó despacio y lo llevó a su cama, bajo la manta suave verde. Le dio un beso en la frente. —Mañana los juguetes te esperan otra vez —le dijo bajito.
Leo cerró los ojos. Afuera, la luna vigilaba en silencio, y adentro, el osito café y el tren rojo y azul dormían también, quietos, en su rincón de la alfombra.
Fin