Leo y el ratito más

Leo no quiere dejar de jugar con sus juguetes, pero poco a poco el sueño lo va venciendo, un ratito más a la vez.

2–5 años

Escuchar el cuento

0:00 / 1:55

Portada del cuento «Leo y el ratito más»
Ilustración 1 de «Leo y el ratito más»

Leo tenía un pijama azul con estrellitas amarillas, y esa noche no quería dormir todavía. Sus juguetes lo esperaban en la alfombra: un osito café sentado junto a un tren rojo y azul. Su Madre se acerca y le dice: " Leo es hora de dormir "

Ilustración 2 de «Leo y el ratito más»

—Un ratito más, mamá —dijo Leo, sin soltar el tren rojo y azul—. Solo un ratito más jugando. Mamá sonrió despacio y se sentó a su lado en la alfombra suave.

Ilustración 3 de «Leo y el ratito más»

Leo hizo rodar el tren rojo y azul muy despacito por debajo de la cama. El osito café viajaba también junto al tren, con los ojos ya medio cerrados.

Ilustración 4 de «Leo y el ratito más»

—Un ratito más —bostezó Leo, mientras el tren rojo y azul se movía cada vez más lento, lento, lento, como si también él tuviera sueño.

Ilustración 5 de «Leo y el ratito más»

Mamá tomó al osito café entre sus manos y lo arropó con una manta pequeñita verde. —Mira, hasta el osito ya quiere dormir —le dijo con voz muy bajita.

Ilustración 6 de «Leo y el ratito más»

Leo miró su cuarto: la luz amarilla y suave de la lamparita, las estrellitas plateadas del techo que brillaban despacio. Sintió los párpados pesados, pesados, como si tuvieran sueño propio.

Ilustración 7 de «Leo y el ratito más»

—Un ratito... más... —susurró Leo, pero ya casi no le salía la voz. Dejó el tren rojo y azul quietito junto al osito café, los dos bien arropaditos.

Ilustración 8 de «Leo y el ratito más»

Mamá lo levantó despacio y lo llevó a su cama, bajo la manta suave verde. Le dio un beso en la frente. —Mañana los juguetes te esperan otra vez —le dijo bajito.

Ilustración 9 de «Leo y el ratito más»

Leo cerró los ojos. Afuera, la luna vigilaba en silencio, y adentro, el osito café y el tren rojo y azul dormían también, quietos, en su rincón de la alfombra.

Fin