El barquito que buscaba su puerto
Un pequeño barquito de papel navega de noche por un río tranquilo, guiado por una estrella y un pececito amigo, hasta encontrar su puerto y quedarse dormido.
2–4 años
Escuchar el cuento
0:00 / 1:49
Había una vez un barquito de papel muy pequeñito que navegaba despacito por un río tranquilo. El sol se había ido a dormir, y el cielo se llenaba de estrellitas.
El barquito miraba a todos lados buscando su puerto, el lugar calentito donde siempre descansaba por la noche. Pero el río era largo, y el barquito tenía un poquito de sueño.
"No te preocupes," le dijo una estrellita brillante desde el cielo. "Yo te voy a mostrar el camino." Y comenzó a brillar despacito sobre el agua.
El barquito siguió el reflejo de la estrellita, meciéndose suavemente con las olitas pequeñas. Splash, splash, hacía el agua, como una canción de cuna.
Un pececito dorado se acercó nadando y le sonrió: "Ya casi llegas, barquito. Tu puerto está después de esas rocas suaves." Y lo acompañó un ratito, nadando a su lado.
Poquito a poquito, el río se fue quedando quieto y silencioso. La luna se asomaba redondita y grande, cuidando el camino del barquito con su luz plateada.
Por fin, el barquito vio las lucecitas calentitas de su puerto. Se deslizó despacio, despacio, hasta quedar quietecito entre los demas barquitos, todos dormidos.
La estrellita brilló una vez más, la luna sonrió, y el barquito cerró sus velitas como quien cierra los ojos. Y así, calentito en su puerto, se quedó profundamente dormido. Fin. 🌙⛵