La lucecita que tenía sueño

Una luciérnaga ayuda a cada animal del bosque a encontrar su lugar para dormir, y al final descubre que ella también merece descansar.

2–5 años

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Portada del cuento «La lucecita que tenía sueño»
Ilustración 1 de «La lucecita que tenía sueño»

En un bosque tranquilo, cuando el sol se iba a dormir, una luciérnaga llamada Luz encendía su lucecita amarilla para alumbrar el camino a casa de todos.

Ilustración 2 de «La lucecita que tenía sueño»

—¡Buenas noches, Luz! —decía el conejito, que no encontraba su madriguera entre tantas sombras. Luz voló despacito delante de él hasta la puerta redonda de tierra.

Ilustración 3 de «La lucecita que tenía sueño»

Después, un pajarito pequeño temblaba en una rama muy alta, asustado de la oscuridad. Luz se posó junto a él y le mostró, con su brillo suave, el nido calentito que lo esperaba.

Ilustración 4 de «La lucecita que tenía sueño»

La tortuga caminaba tan despacio que se le hacía tarde para llegar al estanque. Luz la acompañó todo el camino, contándole cuántas estrellas ya se veían en el cielo.

Ilustración 5 de «La lucecita que tenía sueño»

Uno por uno, el zorro, el erizo y las ardillas fueron encontrando su lugar gracias a la lucecita amarilla que iba y venía sin cansarse.

Ilustración 6 de «La lucecita que tenía sueño»

Pero cuando el bosque quedó en silencio y todos los animales dormían, Luz se dio cuenta de algo: sus alitas pesaban y su luz brillaba cada vez más despacito.

Ilustración 7 de «La lucecita que tenía sueño»

—¿Y quién me acompaña a mí? —pensó Luz, bostezando entre las hojas de un helecho suave.

Ilustración 8 de «La lucecita que tenía sueño»

Desde lo alto, la luna la miró con cariño y le habló bajito: —Yo te cuido esta noche, pequeña Luz. Tú ya ayudaste a todos; ahora te toca descansar.

Ilustración 9 de «La lucecita que tenía sueño»

Luz sonrió, se acurrucó entre los pétalos de una flor cerrada y dejó que su lucecita se apagara despacio, como un suspiro.

Ilustración 10 de «La lucecita que tenía sueño»

Y así, bajo la luz plateada de la luna, la lucecita que cuidaba de todos por fin cerró los ojitos y durmió profundamente. Fin.

Fin