Layla y la mariposa de alas doradas
Layla, una niña con cabellito rizado castaño oscuro con lacitos violetas, encuentra en su jardín una mariposa de alas doradas con un ala doblada y decide cuidarla con paciencia hasta que pueda volar de nuevo.
3-6 años
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En un jardín lleno de flores vivía Layla, una niña de cabello rizado castaño oscuro, siempre recogido en dos coletas con lacitos violetas. Ese día llevaba puesto su vestido amarillo con florecitas blancas, su favorito para jugar entre las plantas.
Mientras corría entre los rosales, Layla encontró algo tirado en la tierra: una mariposa de alas doradas, con los bordes color café oscuro y pequeños puntos negros, que no podía volar. Una de sus alitas estaba doblada.
Layla se acercó despacio y dijo "Bismillah" antes de tomar con cuidado a la mariposa de alas doradas y ponerla sobre una hoja verde y ancha. — No te preocupes, pequeña. Te voy a cuidar — le susurró.
Todos los días, Layla salía al jardín con una gotita de agua con azúcar para la mariposa de alas doradas. La colocaba a la sombra de una maceta grande, lejos del sol fuerte y del viento.
Pasaron varios días. Layla no se cansaba de cuidar a su nueva amiga. Cada mañana revisaba si el ala doblada de la mariposa dorada mejoraba, y le hablaba con dulzura mientras esperaba con paciencia.
Una mañana, Layla vio que la mariposa movía las dos alitas al mismo tiempo, ¡y ya no estaban dobladas! — ¡Subhanallah, mírate! — dijo Layla emocionada, con sus coletas y lacitos violetas moviéndose de alegría.
La mariposa de alas doradas se elevó despacito, dio una vuelta alrededor de Layla y de su vestido amarillo con florecitas blancas, como si le diera las gracias, y luego voló alto, alto, hacia el cielo azul del jardín.
Layla se quedó mirando el cielo con una sonrisa. — Alhamdulillah — dijo suavecito. — Allah cuida de todos, hasta de las mariposas más pequeñas, y a mí me tocó ayudar un poquito.
Fin