Omar y el gatito perdido
Un niño encuentra un gatito asustado bajo la lluvia y aprende que cuidar a los animales es un acto de bondad que Allah ama.
3–6 años
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Bismillah —dijo Omar, tomando la mano de su mamá—. Salieron a caminar justo cuando empezaba a llover.
De pronto, Omar escuchó un maullido muy triste. Venía de debajo de un carrito abandonado.
Era un gatito pequeño, todo mojado y temblando de frío. Omar sintió que su corazón se encogía.
—Mamá, ¿podemos ayudarlo? —Claro, hijo. Cuidar a los animales es algo que Allah ama mucho.
En casa, Omar secó al gatito con una toalla suave y le dio un poco de leche tibia. El gatito empezó a ronronear.
Juntos hicieron un cartel con el dibujo del gatito: '¿Lo conoces? Vive con nosotros mientras tanto.'
Pasaron tres días. Omar jugaba con el gatito cada tarde y ya lo quería mucho. En secreto, deseaba que nadie viniera a buscarlo.
Pero una tarde tocaron la puerta. Era una niña del barrio, con un hiyab color arena y un vestido a rayas. —¡Luna! ¡Te encontré! —dijo, sonriendo. El gatito corrió feliz hacia ella.
Omar miró a la niña, con su hiyab color arena, abrazar a Luna. Sintió un poquito de tristeza, pero también alegría. —Alhamdulillah, Luna está en casa —dijo, sonriendo. Había aprendido que cuidar a un ser pequeño, aunque sea por poco tiempo, es una bendición.
Fin