El ratoncito en busca de un amigo

Tito, un ratoncito de pelaje gris claro, busca un amigo en el jardín. Se encuentra con animales muy rápidos, que vuelan muy alto o que son demasiado grandes, hasta que conoce a Nina, una ratoncita que también buscaba un amigo.

2–7 años

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Portada del cuento «El ratoncito en busca de un amigo»
Ilustración 1 de «El ratoncito en busca de un amigo»

En un jardín lleno de flores vivía Tito, un ratoncito de pelaje gris claro y orejas rosaditas, que se sentía muy solo y soñaba con encontrar un amigo.

Ilustración 2 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Tito vio pasar a una ardilla de pelaje marrón y cola esponjosa, corriendo tan rápido entre los árboles que ni siquiera pudo alcanzarla para decirle "hola".

Ilustración 3 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Un poco triste, Tito miró hacia el cielo y vio a un pajarito azul volando tan alto sobre las nubes que su voz no llegaba hasta allá arriba.

Ilustración 4 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Después se encontró con un perro grande de pelaje color café, tan enorme que Tito apenas le llegaba a la pata. Quiso saludarlo, pero le dio miedo acercarse a alguien tan grande.

Ilustración 5 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Más adelante vio a un gato de pelaje negro y ojos verdes, estirándose al sol. Tito se escondió detrás de una piedra, temblando: seguro que un gato se lo comería de un bocado.

Ilustración 6 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Con el corazón triste, Tito pensó que nunca encontraría un amigo, y siguió caminando despacio por el jardín, mirando el suelo.

Ilustración 7 de «El ratoncito en busca de un amigo»

De repente, escuchó un ruidito detrás de una maceta y se encontró con Nina, una ratoncita de pelaje blanco y orejas rosaditas.

Ilustración 8 de «El ratoncito en busca de un amigo»

—Hola —dijo Nina—. Yo también ando buscando un amigo, pero todos los animales que encuentro son muy rápidos, o vuelan muy alto, o son demasiado grandes.

Ilustración 9 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Tito sonrió y sintió que su corazón ya no estaba triste. —¡A mí me pasó lo mismo! —dijo—. Creo que por fin encontré a mi amiga.

Ilustración 10 de «El ratoncito en busca de un amigo»

Desde ese día, Tito y Nina jugaron juntos todas las tardes en el jardín, y aprendieron que un buen amigo puede estar más cerca de lo que uno cree.

Fin