Tico y la lluvia que no lo dejaba volar

Tico, un pajarito de plumas azul cielo, pecho anaranjado y cresta dorada, no puede volar porque llueve. Mientras espera, ayuda a sus amigos del bosque y aprende que la paciencia también es una forma de volar alto.

2-7 años

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Portada del cuento «Tico y la lluvia que no lo dejaba volar»
Ilustración 1 de «Tico y la lluvia que no lo dejaba volar»

Tico era un pajarito de plumas azul cielo, pecho anaranjado y una pequeña cresta de plumitas doradas en la cabeza. Vivía en un nido sobre la rama más alta del árbol grande del bosque, y le encantaba volar cada mañana antes que nadie.

Pero esa mañana el cielo se puso gris y empezó a caer una lluvia fuerte. Tico, el pajarito de plumas azul cielo y pecho anaranjado, abrió las alas para volar… y sus plumas mojadas pesaban demasiado. No pudo despegar.

Ilustración 3 de «Tico y la lluvia que no lo dejaba volar»

Triste, Tico bajó saltando de rama en rama hasta el suelo, donde encontró a Dora, una tortuga de caparazón verde oscuro con manchitas amarillas. "No puedo volar con la lluvia", le dijo Tico. Dora sonrió despacio: "A veces esperar también es hacer algo importante."

Mientras esperaban juntos bajo una hoja grande, Tico vio a Nuez, una ardilla de pelaje marrón rojizo y cola gris esponjosa, cargando semillas de un lado a otro. "¿Te ayudo?", preguntó Tico, y usó su pico para cargar las semillas más pequeñas.

Ilustración 5 de «Tico y la lluvia que no lo dejaba volar»

Un poco más adelante, Tico encontró a una fila de hormiguitas negras corriendo asustadas: el agua de lluvia estaba llenando su hormiguero. Tico arrancó con cuidado una hoja ancha y la puso como techo sobre la entrada del hormiguero para protegerlas.

La lluvia seguía cayendo, así que Tico se sentó bajo la misma hoja y, en vez de quedarse triste, practicó estirando sus alas despacito, una y otra vez, sintiendo cómo se iban secando poco a poco.

Ilustración 7 de «Tico y la lluvia que no lo dejaba volar»

Cuando por fin dejó de llover, un rayo de sol asomó entre las nubes. Tico sacudió sus alas ya secas y esta vez sí logró elevarse en el aire, más alto y más seguro que nunca.

Desde el cielo, Tico vio a Dora la tortuga, a Nuez la ardilla y a las hormiguitas saludándolo desde abajo, todos secos y a salvo. Tico voló en círculos felices sobre el bosque, pensando que esperar con paciencia y ayudar a los demás había sido el mejor vuelo de todos.

Fin