Amira y Luna: un día de gratitud

La princesa Amira y su pony Luna comparten un día lleno de paseos, gratitud, oración y cariño, hasta quedarse dormidas tranquilas bajo las estrellas.

2–7 años

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Portada del cuento «Amira y Luna: un día de gratitud»
Ilustración 1 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Había una vez una princesita llamada Amira, que vivía en un pequeño palacio rodeado de jazmines. Su mejor amigo era Luna, un ponycito blanco con una crin suave como algodón.

Ilustración 2 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Cada mañana, antes de salir a jugar, Amira decía "Bismillah" muy despacito, como le había enseñado su mamá, y luego montaba a Luna para pasear por el jardín.

Ilustración 3 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Un día, mientras paseaban entre las flores, Amira escuchó el llamado suave a la oración desde el pequeño minarete del palacio. "Es hora de agradecer," le dijo a Luna, y juntas se detuvieron un momento.

Ilustración 4 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Amira bajó de Luna, extendió su alfombrita bajo un árbol de granadas, y rezó junto a su mamá, agradeciendo por el sol, por las flores y por su querido pony.

Ilustración 5 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Luna esperaba pacientemente, mordisqueando hierbita fresca, y cuando Amira terminó, le dio un besito en el hocico. "Gracias por esperarme, Luna," le susurró.

Ilustración 6 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Por la tarde, Amira compartió dulces de dátil con los niños del pueblo, porque su abuela le había enseñado que compartir alegra el corazón. Luna llevaba la canasta sobre su lomo, muy orgullosa.

Ilustración 7 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Cuando el cielo se pintó de naranja y las estrellitas comenzaron a asomarse, Amira llevó a Luna a su establo calentito, le puso una manta suave y le dio las buenas noches.

Ilustración 8 de «Amira y Luna: un día de gratitud»

Antes de dormir, Amira se acostó en su camita, juntó sus manitas y susurró una pequeña du'a, pidiendo dulces sueños para ella, para Luna y para toda su familia. Y así, tranquila y agradecida, cerró los ojitos y se quedó dormida. Fin. 🌙🐎