Tito el Erizo y la Manzana Compartida
Tito el erizo encuentra la manzana más grande del bosque y descubre que compartirla con sus amigos la hace aún más dulce.
3–7 años
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En un bosque de hojas doradas vivía Tito, un erizo pequeño con muchas espinas suaves. A Tito le encantaba caminar despacito buscando cosas ricas para comer.
Una tarde de otoño, Tito encontró la manzana más grande que había visto en su vida. Estaba roja, brillante y olía dulce como la miel.
"¡Esta manzana es toda mía!", pensó Tito muy contento.
Tito llevó la manzana rodando hasta su casa bajo un tronco viejo. Pero la manzana era tan grande que no cabía por la puerta.
Mientras Tito pensaba qué hacer, llegó Coco, la ardilla, con la panza vacía. Luego llegó Pepa, la tortuga, caminando despacito y con hambre. Y también llegó Bruno, el conejo, dando saltitos curiosos.
Tito miró la manzana enorme y luego miró a sus amigos. "Solo no puedo comerme algo tan grande", pensó. "Pero juntos, sí podemos."
Con mucho cuidado, Tito cortó la manzana en pedacitos iguales. Le dio uno a Coco, otro a Pepa, otro a Bruno, y se quedó con el suyo.
Todos se sentaron en círculo bajo las hojas doradas, masticando despacito y riendo juntos. La manzana sabía más dulce que nunca, porque la estaban comiendo en compañía.
Esa noche, Tito se acurrucó feliz en su tronco. Aprendió que las cosas buenas, cuando se comparten, se sienten todavía mejor. Y así, abrazado por esa idea calentita, cerró los ojos y se durmió.